Si sois infelices no os preocupeis; no estáis solos. Y si sois felices; tranquilos, se os pasará enseguida.

efímero 87
 
Me despierto, me levanto, y ya tengo ganas de que acabe el día. Me miro, me observo, me doy pena y me compadezco de mi misma. ¿Qué te ha pasado? Hace unas semanas sonreías y ahora ya no sabes hacerlo. Me mojo la cara para engañarme… Quizá así podré disimular las lágrimas… No funciona… Ya nada funciona. Me visto por inercia, no se donde voy a ir, nadie me espera, nadie me echará de menos. El espejo me odia, tan solo refleja mi alma… Ojalá no lo hiciera, ojalá solo reflejara mi rostro, y no funciona. Y ya nada funciona… No me despido de nadie, no quiero que me vean. Mis padres viven en otro planeta, se llama Tierra y siento que tardaré en volver. Bajo las escaleras y… odio las escaleras, odio cualquier síntoma de realidad… Cualquier realidad reflejará mi estado. Camino por la acera y deseo que la humanidad desaparezca. No quiero hablar contigo, no quiero hablar con nadie, no quiero… No quiero nada. Me dentengo. Necesito silencio… Desaparece de mi cabeza, por favor, métete en otra cabeza y jode a otro… No funciona… Tampoco esto funciona… Entro en una cafeteria y compruebo que no hay conocidos. Nada de conocidos, nada de amigos. No quiero dar explicaciones a nadie. Quiero sentarme y pedir un café, y quiero fumar y sentir que muero lentamente. Y rezo para que sea el definitivo, para que sea el que acabe conmigo… Y no funciona… Y tampoco esto funciona. Me tomo el café y juzgo a la gente… Todos deben ser como él: mentirosos, arrogantes, traidores… ¡Mentirosos! ¡Mentirosos! ¡Mentirosos! ¡Moriros todos de una vez! Si sois como él os deseo la muerte ahora mismo. Os lo desea alguien que ya no cree en el amor, os lo desea alguien que ya no cree en la humanidad… Vomito el café de inmediato… Y lloro por mi presente, por mi pasado, por mi futuro, por él, por ella, por todos ellos… Ellos, que se hacen llamar amigos. Ellos. Ellos son los peores de todos. Salgo del lavabo y decido que esta ciudad no me quiere, decido marcharme de aquí, decido que todo está en contra de mí, decido que todo se ha vuelto negativo y decido verlo todo negativo. Deseo huír de todo esto, no deseo estar aquí. Deseo alejarme lo más lejos posible. Todo está infectado de él, de ella y de ellos. Las escaleras me hacen pensar en ello… y vuelvo a pensar en ello, y me hago preguntas… Y no me gustan las respuestas… Y no me importa en absoluto perder este tren. Una decisión acompaña mi impulso. Decido llamarla y le llamo “puta”. Cuelgo y me arrepiento. Me justifico, me valoro, me doy motivos, me doy escusas y me recupero. Vuelvo a llarmarla y la llamo “puta” otra vez, le deseo una larga enfermedad y una muerte lenta y dolorosa. Cuando cuelgo me siento una diosa. Me engaño de nuevo y me digo a mi misma: todo va bien, todo va bien… Afortunadamente los trenes siempre vuelven… Y yo vuelvo a viajar sola… Ahora me doy cuenta de que siempre lo he estado. Durante esas ochenta y siete semanas, aunque estuviera con él, en el fondo estaba sola. Aterrizo en una ciudad, nadie me conoce, nadie me pide explicaciones, nadie sabe lo que estoy pasando, nadie sabe que el es un hijo de puta… Joder, joder, necesito dejar de pensar, necesito poca profundidad. Ya nunca me verás con esto puesto… ¡Jódete! ¡Y púdrete en el infierno! Y en cuanto a ti, zorra roba-hombres, sigo deseándote lo mismo; larga enfermedad y muerte lenta y dolorosa. Carta abierta a un mentiroso mientras busco música que no escucharé jamás. En ochenta y siete semanas te he querido como nadie, te he recibido con sonrisas y abrazos, te he escuchado cuando nadie lo hacía, ¿y que haces tu para agradecérmelo? ¿Me engañas? ¡Oh, eso es! Eso sí que está bien. La carta abierta cínica no funciona… Paso al “plan b”. Un parque, un cigarrillo y la sensación de que su aura sigue conmigo. Ya no quiero nada tuyo. ¿Era un regalo? Los regalos son para las personas que cuidas y tu ya no me quieres. ¿Podré decir lo mismo sobre ti antes de volver, podré decir que ya no te quiero mientras el tren me devuelve a casa?… Mi ciudad me ha expulsado, se suponía que esta me debía adoptar… Pero no me siento querida, y no solo hablo de la ciudad, hablo de todos vosotros, vosotros, que os hacéis llamar amigos. ¿Dónde estabais para ayudarme? ¿Por qué tengo una desagradable sensación respecto a vosotros? ¿Por qué me siento muerta en vida? Podría estar aquí con todos vosotros, vosotros que ya no os podéis quejar… Darme una tumba abierta y me uniré a vosotros, dadme una señal. Me siento vacía, me siento basura… Hablando de basura, menú sencillo; coca-cola y patatas medianas… Soy una muerta, pero una muerta con hambre. No he desayunado, no he ido a clase, no me he despedido de nadie… Soy el antimanual de “conducta perfecta”. Buscad “desesperada” en el diccionario y ahí estará mi foto, buscad “hijo de la gran puta” en una enciclopedia y habrán páginas y páginas con su cara. Sí, sí, sí… Yo lo sé, pero el mundo no lo sabe. Revelación de última hora: el mundo debe ser informado… H de hipócrita, I de imbécil, J de jodido cabrón, O de obtuso, D de dañino, E de estúpido, P de prepotente, U de usurero, T de tarado, A de avaricioso. Para más información aquí dejo su teléfono de contacto. Buena terapia para superar una puñalada. Un cigarrillo y comunicar al mundo de los lavabos que me han engañado. Me pido la tarde para reflexionar sobre el tema… pero con una condición; no me haré la víctima. Somos la suma de nuestras decisiones y tú has sido el que ha tomado la decisión. Jódete, pues, durante el resto de tu vida y llevate contigo a esa zorra asquerosa, quemaros en el infierno o ahogaros en vuestra propia mierda… Como veis, soy comprensible y os doy dos opciones, ¿cuál vais a elegir? He perdido la inocencia cuando creía haberlo ganado todo. Me haré fuerte con esta caida y me volveré a levantar. Pero no insisto demasiado, porque al final la que tendrá que levantarse seré yo. Esta mañana me lo he preguntado y ahora decido decirmelo a mi misma; ya no te quiero, ya no te quiero, ya no te quiero, ya no te quiero… Tres meses más y me lo creeré de verdad. Sabiendo que un lugar no te hace esquivar tu conciencia, sabiendo que una huida no soluciona tu mal, sabiendo todo eso decido volver. Y vuelvo con la esperanza y la sensación de haber aprendido alguna cosa. Todavía no se lo que és, pero mientras espero a saberlo me ocupo de todos vosotros. Vosotros, que os hacéis llamar amigos. Vosotros que habláis de amistad esta tarde recibireis mi mensaje, recibiréis mi castigo, mi castigo por haberlo tapado, por ser cómplices de un engaño; mis insultos son para vuestros oídos, mis peores deseos para vuestro futuro. Vosotros, que os hacéis llamar amigos, que supisteis todo lo que pasaba, que supisteis que ocurría desde hace seis meses, para todos vosotros al igual que para él y para ella; os deseo larga enfermedad y muerte lenta y dolorosa. Después de todo esto solo quiero silencio, me ruborizo de mis actos y cepillo a mi gata… Intento leer aquel libro que guardaba, pero no dice nada. Estoy segura de que aunque buscara en un millón de libros ninguno de ellos hablaría de mi corazón. Soy egoísta y quiero sentirme egoísta. Joderos ahora mismo todos los que no os sintaís como yo. Si sois infelices no os preocupeis; no estáis solos. Y si sois felices; tranquilos, se os pasará enseguida. Ha sido antes de resignarme ante la cena, antes de rendirme ante el sofá, antes de llorar en la ducha y antes de despedirme ante el espejo. Antes de todo eso he encontrado un diccionario. Ha sido el azar el que me ha parado en una página, la página ochenta y siente, como las ochenta y siete semanas con él, como las ochenta y siete semanas que creía felices, la página ochenta y siente me ha dado la palabra “efímero”. Efímero; de corta duración, pasajero. De corta duración, pasajero… Mi alegría; de corta duración, pasajera. Mi desgracia; de corta duración, pasajera. Mi rabia; de corta duración, pasajera. Mis lamentos; de corta duración, pasajeros. Mis palabras; de corta duración, pasajeras. Y aunque ahora mismo no me sirve de mucho pensar en todo esto, se que algún día recordaré este día. No se si lo recordaré con una sonrisa en mi cara o con una nostalgia que me provocará un millón de lágrimas. Me deseo suerte antes de dormirme y deseo, por favor, no soñar con él. Te quiero olvidar, te quiero olvidar, te quiero olvidar. Un día me levantaré y todo esto habrá pasado. Hasta ese día; buenas noches….. R.LL.VO.H.A.
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